De una grande no se ve casi nunca lo de antes. Se ven las etapas, las victorias, las caídas. Pero semanas antes de que arranque la carrera hay un training camp de altitud donde se construye buena parte de lo que luego pasa sobre la bici.
Este fue en Andorra. Altitud real, climas exigentes, y las rampas perfectas para meter las cargas de trabajo que luego se notan en una grande de tres semanas. Días de mucho volumen, poca exposición pública, y mucho tiempo juntos antes de que empiece la presión de la competición real.

Para nosotros, el trabajo en estos campos es tan importante como en la propia carrera. Es el momento de detectar sobrecargas, descompensaciones o pequeñas molestias antes de que se conviertan en un problema durante tres semanas de competición. Una vez empieza la Vuelta ya no hay margen para corregir nada. Y también nos conocemos más a fondo con los ciclistas y compañeros. Muchas horas de gimnasio, charlas y hacer familia.

Una de las situaciones más curiosas del camp fue con una ciclista belga, Miecke Dock, que pasó por allí. Su equipo no había llevado fisioterapeuta, y tuvo unas molestias que necesitaban atención. Le echamos una mano, resolvimos lo que había, y se fue como llegó: con el pulgar arriba. Eso también pasa en los campos: la comunidad del ciclismo es pequeña, y cuando alguien necesita ayuda, se ayuda.

Otro momento que no se olvida: tratando a uno de los compañeros del equipo, eslovaco, la mano derecha de Peter Sagan durante toda su carrera deportiva. Aplicando neuromodulación, la aguja justo encima del tatuaje de Peter Sagan. Ese tatuaje que cualquier aficionado al ciclismo reconocería al instante. Son de esas imágenes que, cuando las ves, piensas que el ciclismo tiene una manera muy particular de mezclar lo épico con lo cotidiano.

Los trainings camps también tienen su parte humana, de equipo. Entre sesión y sesión, con el equipo reponiéndose del entrenamiento, nuestr chef Jorge montó una barbacoa que merecía un artículo propio. En el ciclismo profesional se cuida mucho la nutrición, pero también se cuida el estado de ánimo del grupo — y una buena comida al aire libre en Andorra hace mucho por ambas cosas.

Este tipo de acompañamiento, el de preparar a un deportista de élite desde antes de que empiece la competición, es parte de lo que hacemos en Zenith. La misma filosofía que aplicamos con un ciclista profesional en altitud la trasladamos a cualquier paciente que se está preparando para un reto físico importante, sea una grande del calendario WorldTour o una maratón popular.
Si te estás preparando para algo exigente y quieres hacerlo con el mismo criterio que aplicamos a nivel profesional, reserva tu primera visita.

